Los Misioneros Claretianos llegaron a Colombia por Quibdó, en 1909 y fueron extendiendo su apostolado bienhechor desde el Chocó. A lo largo de 110 años en itinerancia evangelizadora, han recorrido toda la geografía patria y han estado radicados en medio centenar de lugares.

Uno de sus principales apostolados fue el de las misiones populares, que los acercaron mucho a la vida y problemas cotidianos de la gente del común. Actualmente los Misioneros Claretianos están esparcidos en unas 30 comunidades de 15 ciudades o poblaciones, con estilos de apostolado muy diversos, bajo el común denominador de ir a “lo más urgente, oportuno y eficaz”. En Bogotá están desde 1912; en Medellín desde 1925 y en Cali desde 1951.